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Cuando duermo
Yo no quiero la ricota del baby en la camisa,
ni a mis amigos en tu lista de enemigos,
ni el trofeo de consuelo en la repisa,
ni el recuerdo de domingos aburridos.
Yo no quiero tus promesas ni reproches,
la división de los bienes comunales,
la pelea por la sabana en la noche,
la erupción de malhumores matinales.
Ni quiero ser amigo de tu madre,
ni que me cuentes las colillas,
ni que preguntes por qué llego tarde.
Ni quiero que te enfades si me enfermo,
ni que espantes las polillas,
solo quiero que me abraces cuando duermo.
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